Se llama juego dramático a
aquellas actividades en la que, con un esquema dramático, el niño deja fluir su
espontaneidad.
En el juego dramático el niño
deja de ser el mismo para pasar a ser un personaje, un animal, un objeto;
entrando por ello en un mundo diferente al suyo habitual, portador de nuevas
experiencias. Si el niño ya vive en un mundo en el que el límite entre la realidad
y la fantasía no está muy determinado, se encuentra aquí con muchos limites
todavía más difuso.
En el juego dramático
convergen diferentes formas de expresión: Expresión oral, gestual, sonora,
musical, plástica, etc., pueden manifestarse en los diversos momentos de la
actividad. Con ello, el juego dramático pasa a ser un elemento importante de la
globalización educativa, al representar un nexo entre las diferentes
modalidades expresivas.
Para realizar un juego
dramático podemos partir de una poesía, de una imagen, de un cuento, de una
canción... Tengamos en cuenta, sin embargo, que el juego dramático no es simple
representación. Tomemos por caso que el juego dramático venga sugerido por un
cuento. No se trata de representar el cuento para que él público capte "la
trama". El cuento será el punto de partida de una búsqueda de un
preguntarse cosas, de un resolver cuestiones no definidas en el relato.
El estímulo de juego
dramático debe caracterizarse por:
- Tener significado para los niños (referencias que formen parte de la vida cotidiana)
- Ser activo, interesar al niño.
- En principio, debe ser fácil con el objeto de generar un sentimiento de autosuficiencia y de seguridad.
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